ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Luis Bosch
1. Editorial
La náutica es cíclica. Nos referimos en este caso a la náutica de recreo entendida como un conjunto de actividades de ocio, presentaciones de novedades, acontecimientos y demás aspectos relacionados con el ocio en el mar.
Cada año, y mes a mes, nos encontramos con un calendario que se repite. En primavera, las últimas novedades del año se ofrecen en los “festivales de pruebas” o en las “jornadas de presentaciones”, para que clientes, distribuidores, agentes y amigos puedan comprobar las prestaciones de motores o barcos.
La primavera ha representado semanas de alta intensidad en actos y demostraciones. Y la temporada presente ha cubierto, y está cubriendo, un calendario muy completo.
Desde los certámenes propios de esta época, como son los salones de embarcaciones de ocasión o exposiciones de ámbito local, hasta presentaciones internacionales para profesionales o medios de comunicación, todo ha demostrado que en plena temporada de compras se mantiene cierta actividad comercial. Intuimos que en algunos casos estos acontecimientos entran dentro de la normalidad más absoluta, como es las que organizan grandes firmas, como pueden ser Bénéteau o Quicksilver, o empresas como Marina Center, que ponen en el agua la casi totalidad de sus novedades.
Luego, siguiendo el ciclo náutico, en verano, tras una ligera sequía de acontecimientos, nos preparamos para los meses de otoño e invierno, densos en macrosalones náuticos, que se anuncian como los mejores escaparates para dar a conocer equipos, electrónica y barcos, entre otras cosas. La náutica, pues, nos brinda estos ciclos durante el año, y no precisamente por estar relacionada con la naturaleza, pero sí con las estaciones y la meteorología. Y todo esto tiene que ver porque, como nos comentaba una gran firma de embarcaciones, la dependencia de las condiciones meteorológicas en determinadas semanas del año pueden enviar casi al traste buena parte del negocio anual.
Esto lo acusan más las pequeñas náuticas, que dependen de la venta de cuatro o seis pequeñas embarcaciones al año. Pero, sin duda, los grandes importadores o fabricantes ven también reflejado en su balance contable los días de lluvia, viento o mal tiempo, que han alejado a los aficionados de la práctica de la náutica.
Es decir, que no solamente los parámetros económicos tiene que ver con el funcionamiento de algunos sectores, sino que, como puede ser en la agricultura, la náutica de recreo se puede ver afectada por los fenómenos meteorológicos de una región. Sin ir más lejos, la escasez de agua en algunas zonas de Cataluña (de boca o potable) y las medidas restrictivas llevadas a cabo por la Generalitat han “racionado” los baldeos a base de manguera en ciertos puertos, y en algunos se han limitado a los días entre semana cuando los navegantes no disponen de tiempo libre. Prohibido echar mano de la manguera los sábados y domingos. Ahora, como los del golf, o los “llenadores” de piscinas, los propietarios de embarcaciones en algunos puertos de Cataluña se verán criminalizados por una pasada de bayeta (con agua de boca, eso sí) en la cubierta para retirar la sal. ¡Qué cosas suceden en la náutica! Hasta el próximo mes.
1. Editorial
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