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NAVEGACIÓN (I): CARTAS NÁUTICAS Y RUMBOS

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NAVEGACIÓN (I): CARTAS NÁUTICAS Y RUMBOS

Náutica nº 225

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1. Introducción2. Más información

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Las cartas náuticas son uno de los instrumentos básicos de la navegación. Las usamos para desplazarnos por mar de un punto a otro, para elegir el lugar del próximo fondeadero y también para alejarnos de los peligros, pues son las principales encargadas de alertarnos de su existencia.

Desde que el hombre navega, ha tenido especial cuidado en anotar las formas de las costas que descubre. Lo hacían los fenicios, lo hicieron los vikingos, así como los polinesios y no digamos ya los grandes descubridores europeos de los siglos XVI a XVIII.
La información pasaba de generación en generación, en forma de notas, cartas náuticas o tradición oral. Lo importante era no perder un conocimiento que permitía a los navegantes encontrar un puerto o una isla en la que nunca habían estado, y saber si en el camino habían encontrado algún obstáculo o peligro que tuvieran que evitar. Así, los polinesios sabían que para llegar a Tahití debían situarse en la declinación de la estrella Sirio, la más brillante del firmamento; y su tradición oral les hablaba de la distancia entre islas y de los vientos y las olas que podían encontrar en sus navegaciones en las distintas estaciones del año.

Más cerca de nuestra propia tradición, es famosa la Carta de marear de las Indias, de Juan de la Cosa, con la reproducción de todo el mundo conocido por los europeos. Posteriormente, el capitán Cook nos dejó detalladísimas cartas de las tierras que descubría para los británicos, muchas de las cuales se utilizan aún como base de los actuales sistemas de navegación, pues sus cálculos de posición eran de una exactitud que incluso hoy llama poderosamente la atención.

Aunque actualmente algunos quieran ignorar esta tradición de cartas náuticas de papel, la información que nos proporcionan es indispensable. Si bien el futuro —en buena parte este futuro ya es una realidad— pasa por la digitalización, la esencia es la misma: reproducir gráficamente una costa, con toda la información que nos puede interesar a los navegantes. Cómo extraer y aprovechar toda esta información es una de las bases de todo navegante que se precie. Una carta náutica es un documento que debe observarse con gran atención y sin prisas, pues son muchas las indicaciones que atesora. La forma de la costa, las distancias, las sondas, los puntos sobresalientes que pueden servirnos para situarnos (desde faros y balizas a puntos de referencia como iglesias o torres), los peligros, las corrientes, las mareas, las zonas prohibidas para la navegación y la declinación magnética del año de la publicación de la carta están allí reseñados para quien se tome la molestia de buscarlos.

Toda esta información se encuentra también en las cartas digitales, pero no siempre es visible en la pantalla: o bien en la pantalla sólo vemos detallado un fragmento muy pequeño de la carta, o bien sólo vemos algunas de las informaciones, porque todas no caben a la vez. Quien use este tipo de tecnología debe ser muy consciente de este inconveniente; de lo contrario, se expone a no conocer alguna información que puede ser esencial en la ruta que está preparando.

INSTRUMENTO BÁSICO DE NAVEGACIÓN
Las cartas náuticas siguen siendo el instrumento básico que tenemos los navegantes para calcular los rumbos y preparar una travesía, por corta que sea. Es evidente que podemos calcular un rumbo sin otro instrumento que el compás si tenemos nuestro punto de destino a la vista. Y la tecnología también permite, gracias al GPS, calcular el rumbo sin tener delante ninguna carta, a condición de conocer las coordenadas geográficas de los puntos de salida y de destino (pero para conocerlos es indispensable que alguien los haya extraído de una carta náutica). Sin tanta tecnología, este cálculo a partir de las coordenadas del inicio y final también puede hacerse mediante las muy tradicionales tablas náuticas.

Sin embargo, aunque la tecnología lo permita, ningún navegante consciente preparará una travesía a ciegas, calculando sólo el rumbo y la distancia que nos separa del punto de destino. Nadie en sus cabales puede lanzarse a navegar sin saber que la ruta está libre de obstáculos y peligros, que da suficiente recaudo a todos los puntos de tierra, que siempre tendremos suficiente agua debajo de la quilla y que no nos acercaremos a ninguna zona peligrosa. El GPS es, en este sentido, ciego: calcula el rumbo entre dos puntos, sin importarle en absoluto si alguno de ellos está en tierra firme y, por tanto, es inaccesible navegando.

Toda esta información podemos, y debemos, extraerla de las cartas náuticas. Si queremos preparar una travesía, lo primero es trazar (con un lápiz) la línea que una los puntos de salida y de destino. Podemos calcular inmediatamente la distancia a cubrir, pues para ello basta con abrir el compás de puntas para unir la totalidad de la ruta y trasladarla al recuadro vertical que rodea la carta: los minutos de grado de meridiano que cubra el compás de puntas equivaldrán al número de millas de la travesía medida.

Pero más importante que la distancia a recorrer es saber las circunstancias que rodean la ruta que queremos trazar sobre el mar. Ante todo, hay que confirmar que la totalidad del recorrido transcurre sobre el agua, es decir, que no hay ningún cabo que interfiera en nuestro camino.

La siguiente observación debe dirigirse a comprobar que siempre tendremos suficiente fondo debajo de la quilla. Si navegamos en zonas de mareas, es posible pasar sobre algunos puntos que descubren en bajamar, pero en este caso deberemos adecuar nuestro paso por ellos al tiempo en que podamos hacerlo, previa consulta al anuario de mareas y, evidentemente, a las condiciones meteorológicas reinantes.
Comprobaremos las corrientes que podamos encontrar. Y si navegamos cerca de tierra, indagaremos también el perfil de la orografía de la costa y la altura de sus montañas, pues pueden influir, y mucho, en el régimen de los vientos que nos afectarán.

Esta información deberíamos completarla con la consulta del derrotero o de las guías náuticas de que dispongamos. Tras estas consultas decidiremos si la ruta prevista sigue siendo la mejor (quizá es conveniente dar un rodeo para evitar una fuerte corriente contraria o un punto de olas especialmente peligrosas por coincidir viento y corriente opuestos, por ejemplo).

1. Introducción2. Más información

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6 comentarios a "NAVEGACIÓN (I): CARTAS NÁUTICAS Y RUMBOS":

  • maria (Anónimo)  dice (29 / 08 / 2010):

    quisiera saber el rumbo de una unidad a otra

  • maria (Anónimo)  dice (29 / 08 / 2010):

    hola me da mucho grazias porque encontre la informacion

  • vicente (Anónimo)  dice (18 / 08 / 2010):

    me gustaria saber para averiguar los desvios pues es un problema que me se lia un poco, gracias

  • ARTURO ZAMORA  (Anónimo)  dice (04 / 12 / 2009):

    DESEO CONOCER COMO PUEDO SABER LAS DISTANCIAS E EL MAR DE UNA CIUDAD A OTRA NAVEGANDO EN UN VELERO

  • marino guzman encina (Anónimo)  dice (24 / 11 / 2009):

    Muy interasante para un navegante ,gracias por la informacion brindada y autualizada.

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