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LAS OPEN CRECEN: EVOLUCIÓN DE UNA TIPOLOGÍA
FLYBRIDGE YATES OPEN  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos M. Mallafre
1. Introducción2. Más información
La denominación open abarca más tipos de yates cada día. Su definición, que empezó por bautizar embarcaciones sin superestructura, se utiliza hoy también para yates que tienen flybridge. Aunque parezca extraño, en este artículo confirmamos que es cierto.
La definición open empleada en los yates que carecen de superestructura está siendo superada. En la actualidad la utilización de esta palabra apenas significa nada y es necesario ver el yate, para comprender realmente de que tipo de embarcación que estamos hablando. Barcos totalmente abiertos, barcos con una visera en el arco de antenas, techos cerrados sobre la bañera, superestructuras cerradas climatizables y, por último, puestos de gobierno sobre el techo. Esta ha sido una evolución paralela al crecimiento de la envergadura de los yates y de su aceptación en el mercado náutico.
La tipología básica es la de la embarcación totalmente abierta, directamente definida como open en la mayoría de los catálogos, si bien también se les suele denominar cabinadas, pues cuentan con un importante espacio habitable bajo la cubierta de proa. Todos los modelos cabin o mid-cabin de los catálogos estadounidenses encajan bien en esta descripción. Es posible encontrar embarcaciones de este tipo en esloras comprendidas entre los poco más de seis metros hasta casi los veinticuatro, pero los modelos más pequeños se acercan más al programa lancha que al programa de crucero de altura. Naturalmente, la acepción más correcta de del término open o abierto, debería servir para explicar que todo el espacio exterior está descubierto. Pero sucede que en los yates más grandes tener todo ese enorme espacio descubierto en la cubierta superior suele ser un despilfarro. Los invitados quedan desprotegidos frente al sol o la lluvia, la intemperie no facilita el montaje de muebles delicados y otros inconvenientes. Las arquilladas plegables fueron la primera solución para proteger esta superficie. El roll-bar fue el paso siguiente, utilizado como elemento para sujetar las antenas, las luces y facilitar también el montaje de las arquilladas y los toldos.
Después llegó el hard-top, muy habitual para proteger el puesto de gobierno de las lanchas de tipo consola central. El paso siguiente estaba cantado: la aparición del hard-top en toda regla, no como techo duro exento sobre la bañera, sino como un conjunto que une el parabrisas, las ventanas laterales y el techo. Más obvia fue la siguiente tipología: cerrar totalmente este espacio para poder montar muebles de calidad y aire acondicionado, es decir, un auténtico motoryacht, pero sin flybridge. A partir de aquí la denominación pierde eficacia. Muchos astilleros siguen insistiendo en la denominación open, también cuando el yate tiene techo duro sobre la bañera o cuando la superestructura está totalmente cerrada. Basta que el barco no tenga flybridge para recibir esta denominación. No obstante, algunos astilleros están adoptando el apelativo coupé y, también, la calificación sedán. En el ámbito del automóvil el término sedán hace referencia a cualquier modelo cerrado, a diferencia de un modelo descapotable, mientras que los automóviles coupé —o berlina— son también cerrados, pero deportivos, con sólo los asientos delanteros. Ha de quedar claro que ninguna de estas soluciones elimina las precedentes. Todas son perfectamente compatibles y tienen su público. Repasemos las distintas posibilidades que ofrece el mercado actual.
SIN HARD-TOP: OPEN
En los barcos abiertos el espacio no dispone de ninguna estructura fija de protección. Los invitados se protegen del sol mediante arquilladas plegables y el barco se cubre fuera de temporada con una lona que se fija al parabrisas y la cubierta. Las funciones que se desarrollan en el exterior están más diferenciadas a medida que crece la eslora del yate, de modo que es posible diferenciar la zona de estar —con uno o más sofás rodeando las mesas correspondientes— con respecto al solárium, pero en los barcos pequeños estas funciones dependen de la versatilidad del mobiliario.
El hecho de que este mobiliario deba permanecer a la intemperie, sometido a los rayos del sol, a la lluvia y al rocío, implica que los materiales plásticos sean los más utilizados, con cojines desmontables y una presencia de la madera limitada al piso de teca en los modelos de mayor precio.
Para atender el comedor dispuesto al aire libre es frecuente instalar también un mueble de servicio con lavamanos, nevera y hasta cocina, equipamiento que crece conforme lo hace la eslora del yate. Los modelos de este tipo de barcos son innumerables, pero citaremos como ejemplo el Atlantis 39, el Cantieri di Sarnico Spider, el Cranchi Zaffiro 32, el Itama 40, la Rio 900 Cruiser o los Riva Rivarama y Rivale.
HARD-TOP NO INTEGRADO
En algunos casos, la protección de la bañera se efectúa mediante un hard-top que no está integrado al parabrisas, sino que es un techo independiente sujetado por el arco de antenas. Esta solución se suele emplear en embarcaciones de entre 35 y 50 pies. Los diseños son muy distintos, pero suele tratarse de una visera que protege el puesto de gobierno o una parte de la zona de estar frente al sol o la lluvia, pero que al no quedar cerrado por proa facilita el paso de la corriente de aire generado por el avance de la propia embarcación en buena parte de la cubierta. Ejemplos de esta solución los encontramos, como extra, en la Scarani 35 DC y, de forma estándar en varios Crusiers Express o en los modelos 395, 425 y 455 Sundancer de la marca Sea Ray.
HARD-TOP ABIERTO POR POPA
Hasta los 55 pies los yates que montan hard-top suelen adoptar la solución de una superestructura abierta a popa, de modo que la parte cubierta y la descubierta reciben un tratamiento similar en cuanto a estética y materiales, propios de los espacios exteriores, con materiales dispuestos a resistir a la intemperie.
En estos casos el hard-top actúa más como protector para los invitados que para el mobiliario y permite diferenciar las funciones, dejando a la sombra los espacios de estar, como pueden ser el comedor al aire libre y su correspondiente mueble de servicio, mientras que, lógicamente, el baño de sol se sitúa más a popa del hard-top, con la finalidad de que sus ocupantes puedan broncearse sin inconvenientes. Que el techo duro esté abierto por popa no es incompatible con que sea practicable. La existencia de alguna sección móvil es muy habitual, de modo que se puede abrir a voluntad una parte del techo, con un mecanismo eléctrico, para permitir que el sol y el aire invadan a voluntad la zona protegida, aumentando la versatilidad del conjunto. En este grupo se pueden incluir modelos bien compactos, como el Bavaria 32, de 10 metros, y otros tan rutilantes como el Absolute 56, el Astondoa 53 Open, la Sessa C52, el Sunseeker Portofino 47, los Sea Ray 515, 52 y 55 Sundancer, la Fairline Targa 52 o los Pershing 46, 50 y 56.
HARD-TOP CERRADO
Entre los 50 y los 60 pies la oferta incluye yates con el hard-top abierto a popa, pero también los hay con una puerta cristalera de separación, mientras que por encima de los 60 pies casi todos los yates cuentan con una superestructura cerrada, sin descartar una sección del techo que puede ser abierta o cerrada a voluntad.
La superestructura cerrada posibilita la disposición de un salón en toda regla en la cubierta principal pues, en un ambiente protegido, es posible montar equipamientos audiovisuales, muebles de madera y tapicerías de calidad. Algunos yates tienen entonces dos salones, uno en la cubierta inferior, como sucede en los modelos abiertos de toda la vida, y otro en la cubierta superior, como si se tratase de un yate con flybridge.
Pero las posibilidades de una superestructura cerrada ha permitido también suprimir el salón inferior y situar las zonas de estar solo en la cubierta principal, de modo que toda la cubierta inferior queda liberada como zona de noche, para instalar más cabinas, más cuartos de aseo o dar más amplitud a cualquiera de ellos. Ejemplos de este formato son los Absolute 52, Azimut 68 S, Pershing 76 o Sunseeker Predator 62. Si la superestructura cerrada ha facilitado la aparición de yates mayores o si la aparición de yates mayores ha forzado la adopción de la superestructura cerrada, es un debate innecesario. Lo importante es que la eslora de este tipo de yates no deja de crecer. En 2004 se botó el primer sedán de 35 metros, el Velvet 35 de Tecnomar, al que pronto acompañaron el Sunseeker Predator 108, el Pershing 115, el Mangusta 130, el Leopard 34 M, la AB140..., la firma de yates deportivos del grupo Fipa Yachts acaba de botar un 140 pies y Overmarine presentó en el último Salón de Cannes su Mangusta 165, considerado como el mayor open de la historia, hasta ahora.
OXIMORON: OPEN CON FLY
Tanto han crecido los yates open que se ha generado una superficie enorme en su tejado. Esta superficie no se puede desaprovechar y distintos astilleros han creado también funciones en esta cubierta. La contradicción es evidente: el formato open nació casi como alternativa al crucero con fly. Los astilleros han hecho auténticos esfuerzos para no decir que se trata de modelos con flybridge y han elaborado diseños que mantienen el perfil deportivo del yate, pero la realidad no se puede torcer con definiciones.
Lo cierto es que el aprovechamiento de esta superficie es muy importante, si bien no llega a serlo tanto como en un motoryacht convencional de la misma eslora. Los primeros ejemplos de estas nuevas aplicaciones los han desarrollado los astilleros más especializados en la construcción de modelos open. Encontramos los primeros ejemplos en los modelos Pershing 90 y Pershing 115, en el Azimut 103 S o en el ya citado Mangusta 165, y su aprovechamiento oscila desde un simple solárium hasta un fly en toda regla, comparable al que ofrecería un yate menor pero que, a la vista de las proporciones del barco, suele ser muy considerable.
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