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Ferretti 510: Acierto pleno
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ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos M. Mallafre
Este barco cuenta con tres cabinas dobles, dos cuartos de aseo completos, una distribución acertada y unos acabados de calidad. Estos son los puntos fuertes del Ferretti 510. Pero hay que navegarlo para poner también el casco entre los aciertos de este último modelo del astillero italiano.

El Ferretti 510 es un yate de 16 metros de eslora. Para la mayoría de los aficionados
a la náutica esto significa que se trata de un gran yate, pero para Ferretti Yachts es uno de sus modelos más pequeños. Bajo esta marca se construyen barcos de hasta 88 pies, pero el grupo posee experiencia en la construcción de embarcaciones de más de sesenta metros, de modo que los desafíos tecnológicos no suponen ninguna dificultad. La calidad constructiva de estos barcos no admite dudas, sus cascos resultan fiables y su estética es actual, pero dispuesta a soportar el paso del tiempo con la finalidad de mantener un elevado precio de reventa. La estampa del Ferretti 510 conserva todo el aire de solidez que transmiten los modelos Ferretti de cualquier eslora, pero en este caso con una mayor sensación de ligereza y dinamismo. Esto se debe a la incorporación en el casco de las grandes ventanas que iluminan la cabina del armador, pero también al mayor tamaño de las ventanas laterales de la superestructura, que se funden con el parabrisas proporcionando al salón vistas generosas casi sobre todo el horizonte. También produce un efecto dinámico la sustitución del arco de antenas convencional, que suele abrazar toda la anchura del flybridge, por un arco más pequeño que sobresale por encima de la toldilla, al final del fly.
Visto el Ferretti 510 por popa, destaca la importancia de su plataforma de baño. Al igual que sucede en todos los modelos de la marca italiana, la plataforma de baño forma parte del casco, lo que se traduce en dos ventajas: la eslora del casco es mayor, de modo que ofrece mejores condiciones de navegación, y el volumen de la plataforma se aprovecha como gran pañol de estiba, incluyendo la posibilidad de depositar en el interior una moto acuática de conducción de pie.
Para pasar a la bañera hay una escalera en la aleta de estribor, pero para hacerlo desde el muelle el yate equipa de serie una pasarela hidráulica con candeleros de montaje automático, que llega hasta el sofá de popa, donde se ha previsto un espacio libre central a modo de peldaño. A los dos lados de estos peldaños las partes correspondientes a los asientos se pueden levantar para ventilar y acceder a la cabina opcional del marinero. En las aletas, la maniobra está situada sobre pupitres y se oculta bajo sendas tapas. El mamparo que separa la bañera del salón está ocupado por una puerta cristalera en la banda de babor y por un mueble bajo una gran ventana a estribor. Esta ventana es habitual en muchos modelos Ferretti; se abre plegándose contra el techo de la toldilla, lo que permite airear el interior sin necesidad de abrir la puerta o bien abrir todo el conjunto para conseguir una comunicación total entre el interior y el exterior. En este caso facilita la comunicación entre la cocina y la bañera, de modo que el mueble bajo actúa como mueble de servicio; además, la parte baja permite estibar verticalmente y a la vista la mesa plegada opcional, de plexiglás, que se puede montar en la bañera. Los pasillos laterales son amplios y la tapa de regala está sobreelevada, lo que proporciona mayor seguridad a la hora de transitar por ellos. Los candeleros están apoyados sobre la regala verticalmente, pero los tres delanteros presentan una inclinación hacia proa, lo que produce un efecto estético de mayor dinamismo. La cubierta de proa está destinada, básicamente, a solárium, con la maniobra a la vista, pero con la cadena del ancla filando por debajo de la tapa del pozo, una solución que permite pisar sin problemas en buena parte de la proa. El equipamiento de serie es notable, con un ancla Bruce de 17 kilogramos, con 75 metros de cadena, de 8 milímetros, y un molinete eléctrico de 1.400 vatios con triple mando, uno in situ y los otros en cada uno de los dos puestos de gobierno. El flybridge es muy grande, lo que permite reunir en él un gran número de funciones. Se accede al fly por una escalera en la banda de babor, muy calada con la finalidad de no entorpecer las vistas desde el interior. Una vez arriba, la zona de estar se concentra en popa, con un sofá en forma de L que rodea una mesa, con la particularidad que esta mesa tiene un resalte perimetral que permite apoyar unos suplementos para dotarla de mayor capacidad; en la banda de estribor se ha previsto un mueble de servicio en el que se pueden instalar, opcionalmente, un lavabo, una parrilla y un frigorífico. La zona de proa está destinada a solárium, por delante del puesto de gobierno, pero con varias particularidades: una escotilla traslúcida que proporciona una suave luz cenital al salón y permite montar en opción una segunda escalera de acceso al fly, en este caso directamente desde el interior; el equipamiento del puesto de gobierno, con los instrumentos situados sobre un panel escamoteable que los protege del sol y del polvo cuando no se usan, o el espacio disponible debajo del asiento doble del patrón para estibar la balsa salvavidas para ocho personas, que se sirve de serie, al igual que ocho chalecos y un aro salvavidas con luz.
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