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En busca de nuestro barco

Náutica nº 234

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  1. Comprar un barco
  2. Diseño y construcción de un barco
  3. Precios de los barcos

El salón náutico es una magnífica ocasión no sólo para ver barcos y novedades del mercado, sino también para comparar modelos y buscar cuál de ellos es el que más nos interesa. Descubramos los secretos de los expertos para averiguar si un velero determinado se adapta a nuestras necesidades.

Visitar el Salón Náutico puede hacerse de varias maneras. Podemos pasear sin más, mirando y admirando algunos de los innumerables barcos que allí se exponen, además de aprovechar para tomar una copa con alguno de los muchos conocidos que seguramente encontraremos; podemos ir picoteando en busca de las novedades, trátese de electrónica, de velas o de cualquier otro equipo; o podemos ir con una intención más concreta, la de comparar algunos productos con vistas a una posible compra. En este segundo caso, es evidente que visitaremos los distintos expositores que dispongan del material o servicio que buscamos. Después, compararemos prestaciones, calidades y precios, antes de decidirnos por el que consideramos mejor o más adecuado a nuestros intereses. Éste es, precisamente, uno de los grandes objetivos de todo salón náutico: poner al alcance del público y de los profesionales todos los productos y servicios, con sus fabricantes, proveedores y distribuidores, a fin de dinamizar el sector.

Acotar nuestras necesidades


Imaginemos que lo que estamos buscando es un velero. Si nuestra intención es comparar todos los barcos expuestos en la feria, es muy probable que los nueve días de exposición sean insuficientes para conseguir nuestro propósito. Es imprescindible, por tanto, acotar un poco más el objetivo. Cuando uno se plantea comprar un barco –de hecho, cuando uno se plantea adquirir algo–, lo primero que debe hacer es preguntarse para qué lo va a utilizar. ¿Buscamos un barco para navegar un rato los fines de semana con unos amigos? ¿O lo nuestro es meternos por todo los rincones de una cala o de una ría? ¿Lo que queremos es un velero para hacer un crucero durante las vacaciones de verano? ¿Lo que nos gusta es disfrutar de la sensación de velocidad sobre el agua? ¿Nuestro deseo es participar en las regatas de club de los fines de semana? ¿O lo que soñamos es realizar travesías oceánicas, e incluso nos asalta la idea de dar la vuelta al mundo? ¿Pensamos navegar en solitario, con una tripulación reducida, o normalmente dispondremos de suficientes manos para llevar el barco a sus máximas prestaciones? ¿Somos del género muerde-escotas, siempre estamos pendientes de mejorar el rendimiento de las velas, o preferimos una navegación más relajada? ¿Haremos un uso intensivo de la cocina y demás elementos caseros, o casi nunca encenderemos los fogones ni usaremos las literas? Todas éstas, y muchas más, son preguntas que hay que plantearse antes de iniciar la búsqueda del barco, por la sencilla razón de que nuestro objetivo diferirá mucho según sea la respuesta. No es lo mismo, evidentemente, un barco destinado a dar la vuelta al mundo, que otro dedicado a regatas de club, o a realizar cortos paseos durante los fines de semana o para pasarse un par de horas planeando y saltando de ola en ola. Y las necesidades cambian considerablemente según busquemos un barco para navegar un par de personas, o si nuestro objetivo es realizar cada año un crucero de varias semanas con un grupo de seis o diez amigos. Con todos los objetivos en nuestra cabeza, o plasmados en un papel, podemos empezar la primera aproximación. En estos momentos ya tenemos una idea, al menos genérica, de cómo debe ser nuestro futuro barco: no sólo el tamaño aproximado (en eslora), sino también algunas de sus características más importantes, como por ejemplo su volumen (ligado en buena parte a la eslora, pero muy relacionado con el número de tripulantes-cruceristas que deberá acoger), su capacidad de navegar en todas las condiciones meteorológicas o no, su carácter más regatero o de paseo, su calado máximo, etcétera. Como, sin duda, también conocemos nuestras posibilidades económicas, que dictarán el precio que estamos dispuestos a pagar, podemos acudir ya al salón convencidos de que posiblemente encontraremos algún producto que se ajustará a nuestras necesidades.

Cómo analizar un barco


Lo primero que debemos hacer es averiguar qué barcos del tipo que buscamos se exponen. Es posible que este trabajo lo podamos efectuar incluso antes de llegar al salón, gracias a la información que la misma exposición puede facilitarnos previamente (vía web, por ejemplo), o la que revistas especializadas como NAUTICA publican sobre las novedades del año. Conocidos los modelos que genéricamente cumplen las condiciones que buscamos, hay que reunir una primera información de todos ellos a fin de efectuar una comparación inicial. Una visita a cada uno de los barcos en cuestión nos ayudará a hacernos una idea más concreta de las características de todos ellos. Y los expositores nos informarán cumplidamente de los precios (incluidos los descuentos que suelen efectuarse en el salón y cuantos podamos conseguir en esta época de vacas flacas). Toda esta información podemos compararla con la prueba que quizá NAUTICA ya ha publicado si no se trata de un modelo de ultimísima hora. ¿Podemos ya decidirnos? Ni mucho menos. Nos falta conocer a fondo el barco, algo que de hecho sólo se consigue navegando en él. Esto, ya lo sabemos, es imposible en el salón. A veces se puede concretar una salida con el distribuidor de nuestra zona antes de formalizar la compra. Pero antes de llegar tan lejos es imprescindible analizar más detenidamente el velero: hay que mirarlo con ojo crítico, como si se tratara de efectuar la prueba de un modelo nuevo para esta revista.

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1 comentarios a "En busca de nuestro barco":

  • picaro dice (07 / 12 / 2008):

    Es un barco que no esta mal para su eslora, pero se mueve bastante en parado, y tiene poca estabilidad

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