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El barco de ocasión: He aquí un dilema

Náutica nº 237

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  1. Comprar un barco de segunda mano
  2. Aspectos importantes a tener en cuenta

En las revistas náuticas, en Internet o en el brokeraje, hay un aluvión de ofertas de barcos de segunda mano. Escoger uno no es fácil: hay que tenerlo todo muy claro si uno no quiere desorientarse de su idea inicial.

Para elegir bien un barco en el mercado de ocasión, primero hemos de establecer
unos objetivos relativamente precisos sobre lo que estamos buscando. Estos objetivos pasan por no saltarse unos datos indispensables en nuestra búsqueda: el presupuesto disponible, el tamaño del barco, el programa de navegación, el tipo de barco, el material de construcción, la ubicación del barco y el equipamiento del mismo. Comprobados todos, será mucho más fácil autoconvencerse de que tiene frente a usted el barco que buscaba.

Manda el presupuesto


Algunas revistas especializadas publican precios de los barcos de ocasión que están lejos de la realidad. De hecho, al calcular la cotización no tienen en cuenta el valor real del barco con su equipamiento. Utilizan como base el precio del barco nuevo, con un equipamiento estándar, para luego aplicar una devaluación en función de los años de antigüedad. Los precios obtenidos de este modo tienen poco que ver con los que rigen en el mercado. Para saber el precio real, hay que sumar el equipamiento al valor indicado en las revistas. Por ejemplo, si partimos de un barco para navegación de altura, como el Maracuja, de la empresa Garcia, encontramos una horquilla de precios que va entre 76.000 y 96.000 euros para unidades construidas entre 1982 y 1988. En la práctica, un barco como este, construido en los años ochenta, suele costar entre 130.000 y 180.000 euros, siempre en función de su equipamiento. Si se quiere tener una mejor idea del precio de un determinado barco, conviene consultar los pequeños anuncios. Estas ofertas de profesionales suelen ser más realistas que las procedentes de particulares.

El programa de navegación


Es cierto que podemos atravesar el Atlántico con una embarcación de seis metros de eslora. También realizar navegaciones costeras con un barco de 16 metros. ¿Por qué comprar uno pequeño si podemos adquirir uno grande? Lo contrario no parece realista, sobre todo cuando se trata de hacer largas navegaciones en familia. En la práctica, la eslora razonable para la navegación de altura se sitúa entre los 10 y 15 metros. Todo es cuestión de presupuesto. Sin embargo, es preferible optar por un barco más pequeño que esté bien equipado, reconocido por sus cualidades marineras, que elegir una embarcación grande que tengamos que equipar.

El tipo de barco


Está claro que el mercado de monocascos es muy importante y que este tipo de barco es la mejor solución para las vacaciones. En cambio, el multicasco, sin tener un mercado como el anterior, es muy apropiado para los grandes viajes. Su notable volumen habitable y reducido calado lo hacen un barco óptimo para realizar cruceros de larga duración, pero tienen un inconveniente: los multicascos, si bien resultan ideales para fondear en lugares foráneos, representan un problema cuando se trata de amarrar en los puertos. Si es admitido, cosa que no siempre ocurre, entonces el coste del amarre es, como mínimo, un 50% superior. Con respecto al calado, en los monocascos con quilla fija depende de la eslora del barco.

Un barco de 10 metros tendrá un calado comprendido entre 1,50 y 1,80 metros, si mide 15 metros de eslora hay que calcular entre 2 y 2,40 metros. Podemos reducir algo dichos calados si optamos por un velero con orza abatible lastrada o con una quilla lastrada más reducida. Sin duda, un barco con orza totalmente escamoteable es la solución ideal cuando nuestra navegación va a hacerse por lugares con poca sonda o bien se prevé el remonte de algunos ríos. Y, aquellos que surquen zonas de marea, la moderna doble quilla es una posible solución. Tiene la ventaja de su un reducido calado y la posibilidad de varar la embarcación.

Los materiales de construcción


El poliéster es el material más empleado actualmente para la construcción de embarcaciones. Hoy, los astilleros dominan la técnica para su aplicación y ofrecen una buena relación calidad/precio. A menudo, se piensa en cascos de aleación ligera cuando se trata de realizar largos viajes. En verdad, es un material sólido que puede deformarse en caso de golpes y que, además, necesita poco mantenimiento. Pero, mucho cuidado: hay que tomar algunas precauciones, sobre todo en lo concerniente al circuito eléctrico. Se aconseja recurrir a un especialista si pensamos adquirir un barco de ocasión de este material. El acero ha tenido sus años de gloria, sobre todo por parte de los constructores aficionados. Es un material económico y relativamente fácil de trabajar. En el mercado encontramos astilleros que nos ofrecen modelos llaves en mano, barcos a terminar por el aficionado y también cascos solos. Todas estas soluciones tienen sus ventajas e inconvenientes. Algunas construcciones de aficionados están a la altura de astilleros profesionales, a veces incluso son mejores. Otras dejan mucho que desear. Ante un barco de acero no hay que dejarse llevar por una corazonada, conviene tomarse el tiempo necesario para valorarlo tanto en tierra como en el mar. Déjese aconsejar por especialistas, por el diseñador y por la compañía de seguros.

Aprovechar el viaje


Antes de desplazarse para visitar un barco, salvo que se encuentre cerca de nuestra localidad, conviene recoger el máximo de información. Hemos de conseguir un completo inventario en el que figuren las marcas y el año de construcción de cada equipo. La disponibilidad de fotos interiores y exteriores nos serán de ayuda para juzgar el estado general del barco. Si tenemos un amigo en la zona donde se encuentra amarrado el barco, vale la pena pedirle que le eche una ojeada para evitar un desplazamiento inútil.

El equipamiento


Hay que saber que algunos instrumentos y equipos no tardan en quedar desfasados. Esto ocurre sobre todo con la electrónica, un campo en constante evolución y cuyos precios tienden a bajar. De media, al cabo de tres años, un instrumento electrónico ha perdido el 50% de su valor, y a los siete años ya no vale prácticamente nada, salvo que quede cierto valor sentimental. También sucede con la balsa salvavidas, que tiene una vida limitada y su valor va bajando con el paso de los años, aunque hay que ir revisándola todas las temporadas (si es de antigua generación). O las velas, cuyo precio depende de su estado y procedencia.
En la práctica, todos los equipamientos opcionales (electrónica, seguridad, anexo, motor fueraborda, etc.), deben negociarse en función de su estado y del precio de mercado de nuevos equipos equivalentes.

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1 comentarios a "El barco de ocasión: He aquí un dilema":

  • matias (Anónimo)  dice (14 / 06 / 2010):

    Sería conveniente que dieran ustedes las instrucciones necesarias para adquirir un barco de segunda mano, es decir , lo relativo a documentación. Gracias

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