Volver

Portada » Editorial » Editorial » ¡CORRE, CORRE!

.

¡CORRE, CORRE!

Náutica nº 225

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Luis Bosch 

1. Editorial

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

Las repercusiones ecológicas de la náutica de recreo tienen peso muy distinto con respecto a la automoción, al menos en los efectos motivados por la velocidad. Las últimas normativas de limitación de velocidad en algunas áreas de nuestro país —buena parte de la zona metropolitana de Barcelona— argumentan que no sobrepasar los 80 kilómetros por hora reduce las emisiones de CO 2 . Por el contrario, en el mar la velocidad, de momento, no es un factor que influya en este aspecto, o que al menos sea motivo de sanción, exceptuando algunas zonas, como en los puertos donde no se pueden superar los tres nudos y en determinadas zonas, como canales o similares, convenientemente señalizados.

Por lo tanto, y como a la mayoría le gusta, darle a fondo a la palanca del gas es prácticamente libre y no conlleva sanción alguna. Es decir, que en general, en el mar, y con barcos, digamos “normales”, se puede ir gas a fondo y sin parar, tanto como se quiera o dure el depósito. En la carretera, no, claro.
Con esto no queremos entrar en temas de ecología ni de las emisiones de anhídrido carbónico de los motores de los barcos, ni mucho menos. Si tenemos en cuenta que la contaminación del sector aéreo (comercial) supone entre el 5 y el 10% de la polución total del planeta, el de la náutica de recreo (excluyendo mercantes y demás naves profesionales) no creemos que supere el 0,2 o 0,3% de la contaminación global. Visto que en este sentido —el de contaminar con emisiones— los barcos tienen poco que ver y, además, los motores cumplen con rigurosas normativas, imprescindibles para que se puedan homologar, no acabamos de entender el empeño por demostrar que un barco alcanza los 33 nudos de punta en vez de los 31,5.

La mayoría de astilleros se empeña en mantener que la velocidad punta es un importante argumento de venta para el barco. Por ello resulta importante hacer figurar la motorización máxima y una velocidad punta que resulte un importante atractivo para el posible cliente. Pero tampoco se puede esconder que no son pocos los armadores que prefieren disponer de una potencia sobrada con el argumento de la seguridad, o la posibilidad de forzar menos las máquinas para navegar a menos revoluciones. Esto nos parece admisible, aunque esconde la satisfacción de saber que para ir a pescar mar adentro, por ejemplo, se pueden ahorrar unos minutos a la ida y a la vuelta a costa, claro, de un mayor consumo de combustible. Insistimos, el “vicio” de motorizaciones con sobrepotencia en los barcos no lleva a nada, al menos nada práctico. Más peso, más consumos y unos nudos más que, en definitiva, siempre van a depender más de la limpieza del casco, de la carga y de las condiciones del mar.

¿Seguridad? Seguramente uno se sienta mejor navegando con algunos caballos de reserva. A esto algunos argumentarán que también el régimen de crucero se podrá incrementar, que los motores irán algo más desahogados con un poco más de potencia... y qué. En definitiva, tomar la velocidad o una motorización límite como argumento de venta nos parece una bobería o necedad. Mejor sería revisar más a fondo otros aspectos del barco, como la calidad de construcción o el equipamiento referente a la seguridad.

1. Editorial

Puntúa el artículo
- Puntuación media 3/5 (76 votos)



Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA

Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones

© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab

¡Ahorra hasta el 70% en dress-for-less!