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BEGUR: COSTA BRAVA POR EXCELENCIA

Náutica nº 225

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1. Introducción2. Más información3. Guía práctica

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El municipio de Begur posee uno de los paisajes más bellos del Mediterráneo. Sus calas, enmarcadas por impresionantes acantilados plagados de pinos y encinas, acogen un turismo de carácter familiar, a menudo sobre pequeñas embarcaciones. Hay quien asegura que aquí se acuñó el término Costa Brava.

Es muy probable que las imágenes que cualquiera de nosotros tenga de la Costa Brava se hayan tomado precisamente en el tramo de costa que corresponde con el término municipal de Begur. Aquí se encuentran algunas de las calas más conocidas de esta parte del litoral, pero también un sinfín de cuevas y rincones recónditos, casi imposibles de encontrar para el profano. La mayoría de estas bellezas naturales son inaccesibles por tierra y aún para llegar por mar es necesaria una embarcación de poco tamaño.

Batida por los temporales en invierno y sin un gran puerto de refugio, esta costa solo está frecuentada en temporada alta, pero sus aguas transparentes, sus fondos de gran belleza y su agreste contorno se mezclan con pequeñas playas de arena fina que constituyen un auténtico remanso de paz. El lugar conserva una belleza natural indiscutible en los tiempos que corren, con limitados espacios urbanizados y edificaciones de escasa altura, disimuladas entre los árboles, u otras más antiguas que se construyeron como refugio para los pescadores y hoy reconvertidas en apreciadas viviendas de veraneo, sin que falten mansiones señoriales construidas a principios del siglo pasado, marcando estilo y hoy ya integradas en el paisaje.

HISTORIA
Al igual que sucede en otras partes de la costa catalana, también en Begur se han encontrado restos arqueológicos que acreditan los asentamientos humanos en tiempos prehistóricos, concretamente en el entorno del castillo, sito en un lugar fácil de defender y desde el cual se atisba una gran parte de estos contornos, incluidas las islas Medas. Los primeros documentos en los que consta el nombre del lugar son de 1019, en los cuales se certifica que pertenecía a Arnust de Begur. Los núcleos de población en aquellos tiempos se encontraban precisamente en torno al castillo y también en el núcleo de Esclanyà, donde se halla la iglesia de Sant Esteve, cuya existencia está documentada desde 1280, y otro castillo popularmente conocido como torre de Esclanyà. El castillo fue destruido en 1467 durante la guerra civil que la Generalitat mantuvo contra el rey Joan II, pero fue reconstruido. En 1810 la armada inglesa lo destruyó para que no fuera utilizado por los franceses, y esta vez ya no se volvió a levantar.

La pesca y posterior comercialización del coral fue una de las actividades principales del lugar desde el siglo XIV, en permanente alerta por las incursiones de piratas que se producen sobre todo a lo largo de los siglos XVI y XVII, lo que dio lugar a la construcción de varias torres de vigilancia. Begur era plaza fuerte en un negocio, el del coral, que se extendía desde Marsella y Génova hasta el norte de África, con talleres en los que se manufacturaba el producto.

La pesca intensiva casi acabó con el coral y las cosas no fueron mucho mejor para la agricultura cuando en el siglo XIX la plaga de la filoxera acabó con los viñedos. Se impuso la emigración. Consta que emigraron a América, sobre todo a Cuba, más de 500 personas, lo cual es una cifra extraordinaria para una población que nunca había superado los 2.000 habitantes. Durante un breve período de tiempo la industria del corcho permitió remontar la situación y disfrutar de una cierta prosperidad. La fábrica Forgas llegó a ocupar a 700 personas, pero después de la guerra civil (19361939) ocupó solo a 90 personas y terminó por cerrar. A mediados del siglo pasado la población descendió a poco más de 1.000 habitantes, pero la llegada del turismo dio el espaldarazo definitivo a Begur y a sus espléndidas calas que, gracias a lo difícil de su acceso y a su tamaño moderado, se han mantenido en un razonable equilibrio paisajístico, donde abundan las construcciones unifamiliares de segunda residencia integradas en un entorno de gran belleza.

Los datos municipales del año 2007 indican que el municipio cuenta con 4.245 habitantes, censados sobre todo en el núcleo urbano de Begur, en Esclanyà y en los barrios marítimos de Sa Tuna, Sa Riera y Fornells.

BEGUR
El núcleo de Begur gira en torno a los restos del castillo que domina este paisaje. Se trata de una población limpia y ordenada, donde las casas antiguas se combinan con casas modernistas de gran porte construidas por encargo de los llamados “indianos” o “americanos”, los habitantes de la villa que emigraron a América y regresaron ricos. En una de ellas, denominada El Palauet de Begur (palacete), construida en 1866 se encuentra hoy un hotel. También hay cinco torres de defensa diseminadas por el pueblo, construidas para defender casas concretas, en una época en la cual las casas no estaban tan juntas las unas de las otras; hubo un total de diez de estas torres, pero hoy están totalmente integradas al núcleo urbano.

Junto a la carretera de Sa Riera se encuentra un edificio construido en 1699 por los frailes Mínimos, al parecer sobre una capilla existente dedicada a Santa Reparata por unos pescadores italianos, tras sobrevivir a un temporal. El lugar fue desamortizado en 1835, vuelto a manos de los Mínimos,después de 1939 pasó a utilizarlo el SEU (Sindicato de Estudiantes Universitarios, franquista), pero de nuevo recuperado por los frailes. Hoy es un hotel.

ACANTILADOS Y CALAS
El litoral de Begur está definido por los acantilados, el más notable de los cuales es el mismo cabo Begur, de 115 metros de altura que descienden casi en picado sobre el mar. Repasaremos las calas más importantes que encontraremos en este litoral si llegamos desde el Sur. La primera de ellas es la pequeña bahía de Fornells, con la playa de Aiguablava, de apenas 90 metros de longitud. Llegando desde Palafrugell, al suroeste, la costa hace un giro de 180 grados desde la Punta d’Es Mut en lo alto de la cual se encuentra el Parador Nacional de Turismo de Aiguablava construido en los años 1960, en un enclave totalmente privilegiado. Este paraje es uno de los más bellos del Mediterráneo, pintado por artistas y glosado por poetas. Josep Pla lo destaca en distintas de sus obras. A continuación la pequeña cala denominada Port d’Esclanyà, después la pequeña Playa d’en Malaret y el pequeñísimo puerto de Ses Orats, encajado entre edificaciones, justo antes de llegar al puerto de Fornells. Precisamente en Fornells de Mar estaba la casa de Bonaventura Sabater donde se dice que Ferran Agulló acuñó el término Costa Brava durante un banquete político celebrado en 1908. Hoy la casa es el Hotel Aigua Blava.

ALICIENTES
El paseo por el litoral de Begur, bien sea a bordo de una pequeña embarcación, bien sea recorriendo los caminos peatonales que pasan junto al mar -caminos de ronda- es el mayor aliciente del lugar. Pero también lo es recorrer las estrechas calles del núcleo urbano de Begur o animarse a subir hasta el castillo. En la vecina población de Palafrugell encontraremos parecidos incentivos, en calas como las de Calella o Llafranc, que cuenta con puerto deportivo. El interior ofrece poblaciones medievales de gran interés, como Pals o Torroella de Montgrí y en La Bisbal se encuentra uno de los centros ceramistas más importantes de Cataluña, de modo que es bien posible adquirir piezas de cerámica popular de gran interés.
Perderse por las serpenteantes carreteras de los contornos constituye una pequeña aventura, encontrando masías y casas fortificadas hoy convertidas en restaurantes o en tiendas de antigüedades. La ruta Dalí, con visitas a Cadaqués, Figueras y Púbol es también interesante y la visita a Gerona imprescindible, con un casco antiguo muy interesante, presidido por la catedral gótica, de una sola nave que, con sus 23 metros de anchura y su escalinata frontal resulta una visita obligada

PEQUEÑO PUERTO
El puerto es un de los más pequeños de la costa y recibe distintas denominaciones: puerto de Fornells, embarcadero de Aiguablava o Club Nàutic Aiguablava. Situado a 41º 56’ N y 3º 13’ E, posee unas características absolutamente extraordinarias. Construido aprovechando una hendidura en la piedra, está rodeado por edificios construidos sobre altas rocas en sus tres cuartas partes y su dique de protección está también construido sobre algunas piedras. El interior es seguro la mayor parte del año, pero los temporales en invierno aconsejan sacar las embarcaciones del agua, pues el oleaje puede superar el dique. Lo más particular es que la bocana, de unos ocho metros de anchura se puede cerrar con una puerta de acero que se monta cada primavera, se desmonta en otoño y, cuando está montada, se cierra cuando conviene. De esta manera se evita que la resaca de un inesperado temporal estival entre al puerto cuando está lleno de embarcaciones. La puerta se abre contra la parte de la luz roja de la bocana, mediante un sistema de bisagra y unos cables que se tensan con unos chigres y caen por su propio peso destensados al fondo de la misma bocana cuando no son necesarios. Pero en invierno la puerta se desmonta, pues no podría resistir los embates de los más fuertes temporales. Para la maniobra de poner y quitar la puerta es necesaria una grúa externa, lo cual corta el acceso de los vehículos al puerto. En invierno el puerto suele quedar vacío, pero es mejor que ningún transeúnte confíe en guarecerse aquí salvo que la previsión sea muy favorable.

Por el contrario, en verano el puerto está saturado, pues cuenta con solo con 62 amarres para embarcaciones de hasta ocho metros. Lo mejor es entonces fondear. La cala es un lugar muy protegido, pues la costa y el cabo Begur, que le proporciona una protección indudable frente a todos los vientos excepto los de este y noreste. Tanto es así que todos los veranos se instalan aquí un centenar de boyas de pago para atender las necesidades de fondeo de los aficionados locales, que son trasladados a tierra en unos botes previstos al efecto. Los encargados de este servicio están atentos y no hay que esperar mucho, pero el precio no es barato.

A pesar de su reducido tamaño el puerto dispone de puesto de combustible con gasolina sin plomo y gasoil, una grúa de cinco toneladas y suministros elementales como hielo, agua o refrescos. Siguiendo el camino de ronda se encuentra la Platja Fonda (Playa Honda) denominada así porque se halla totalmente rodeada de acantilados y hay que descender por una empinada escalera para llegar hasta ella. También se la denomina Platja Fosca (Playa Oscura) por la tonalidad de su arena, que se extiende durante unos 130 metros.

A partir de aquí el acantilado crece en altura hasta llegar al cabo Begur. La costa sigue igual de agreste hasta la Punta d’Es Plom, que da paso a una bahía que recuerda por su forma la de Fornells, pero más amplia y menos protegida. Aquí se encuentra la playa de Sa Tuna, de 80 metros de longitud, y la Cala d’Aiguafreda, de apenas 25 metros. La bahía queda cerrada al norte por el Cap Sa Sal, sobre el cual se levanta la imponente construcción del antiguo hotel del mismo nombre, un cinco estrellas que fue levantado en 1963 y reconvertido pocos años después en edificio de apartamentos.

A partir de aquí se encuentra la zona de Ses Negres, una reserva integral marina en la cual está prohibida cualquier actividad, como puede ser el baño, la pesca o la navegación. Unas boyas paralelas a la costa indican esta prohibición y tampoco se puede acceder a estas aguas por tierra.

La siguiente cala es Sa Riera, la mayor de la zona -unos 350 metros- y también la de más fácil acceso pues se encuentra muy cerca del casco antiguo de Begur. La zona norte de la cala se destina al baño, mientras que la zona sur está ocupada por embarcaciones que varan sobre la misma playa. En verano también hay boyas de fondeo y un minúsculo embarcador del Club Nàutic Sa Riera que permite embarcar o desembarcar sin necesidad de poner los pies en el agua. En otoño todo esto se desmonta y la cala queda prácticamente desierta hasta la llegada de la primavera. Siguiendo el camino de ronda se llega hasta la playa de la Illa Roja (Isla Roja), una playa nudista denominada así por que en el centro hay una gran roca de este color apenas unida a tierra por una pequeña lengua de arena. La punta de Espinuda divide esta playa con respecto a la playa del Recó (rincón), cuya prolongación forma ya la larguísima playa de Pals.

NAVEGACIÓN
La navegación entre el cabo de Sant Sebastià y las islas Medas tiene dos sectores bien diferenciados. A levante, la playa de Pals; a poniente los acantilados más agrestes de la Costa Brava. Llegando desde el cabo de Sant Sebastià hasta cabo Begur la costa es escarpada, pero cuenta con la protección que proporciona el cabo Begur frente a la tramontana. Hay numerosas cuevas y calas muy estrechas a las que se puede acceder a bordo de pequeñas embarcaciones, excepto cuando hay Levante, en cuyo caso es mejor buscar el mar abierto. En cualquier caso es mejor no aventurarse si no es en compañía de un navegante local. Frente a la cala Aiguaxèlida están las rocas que forman el islote de Cap de Mort (cabeza de muerto)
donde se practica la inmersión con frecuencia. La isla Blanca, frente al puerto de Fornells, es tan evidente que no merece ningún comentario, sin embargo sí hay que fijarse en la isla Negra, situada junto al cabo Begur, que sobresale poco del agua y no está señalizada. Tampoco lo está el Furió de Fitó, un escollo situado al norte de cabo Begur, ni un escollo llamado el Bató, situado prácticamente en la entrada de Sa Riera. La aproximación a la playa de Pals para embarcar o desembarcar tampoco es muy recomendable, pues se forman rompientes y bancos de arena paralelos a la costa.

De día las referencias son muy claras: los cabos de Sant Sebastià y de Begur, el edificio blanco del Parador Nacional sobre la Punta del Mut y el edificio de Cap Sa Sal. De noche las referencias son el faro de Sant Sebastià que, con un alcance de 32 millas es el más potente de todo el litoral mediterráneo peninsular, y el faro instalado en la isla Meda Gran. Sin embargo también tiene una luz roja la antena instalada en la estación de radio situada en lo alto de cabo Begur. No busque las luces de las antenas de Radio Liberty, al principio de la playa de Pals, pues fueron derribadas mediante voladura controlada hace un par de años.

DATOS DE INTERÉS
Ayuntamiento
Plaça de l’Esglesia, 8. 17255 Begur.
Tel.: 972 62 40 20 Fax: 972 62 35 88.
E-mail: begur@begur.org

Oficina Municipal de Turismo
C. Onze de Setembre, s/n. 17255 Begur.
Tel.: 972 62 45 20.
E-mail: turisme@begur.org

Club Nàutic Aiguablava
Platja de Fornells, s/n. 17255 Begur.
Tel.: 972 62 31 61

Club Nàutic Sa Riera
Platja de Sa Riera, s/n.
Tel.: 972 62 23 87.

Nàutica Begur
Carretera de Regencós, s/n. Lombardini, Sea Doo,Tohatsu
Tel.: 972 62 38 30.

Nàutica Carreras.
Plaça Forgas, 2. Yacht charter, escuela de crucero
Tel.: 972 62 40 95.
E-mail: info@nauticacarreras.com

Nàutica Moret.
Capelli, Solé Diesel, Suzumar, Suzuki, Tempest
Tel.: 972 30 51 93.

Centre de submarinisme Gymsub
Carretera d’Aiguablava, Km. 3,6.
Tel.:972 62 26 39.

Centre de submarinisme Sa Rascassa
Cala d’Aiguafreda.
Tel.: 972 62 42 47.
www.sarascassa.com.

HOTELES
Hotel Aigua Blava (****)
Platja de Fornells, s/n. 17255 Begur.
Tel.: 972 62 20 58.
E-mail:hotelaiguablava@aiguablava.com

Hotel Aiguaclara
C. Sant Miquel, 2 17255 Begur.
Tel.: 972 62 29 05.

Hotel El Convent.
Carrer del Racó, 2. Sa Riera. 17255 Begur.
Tel.: 972 62 30 91
E-mail: info@conventbegur.com

Hotel Rosa (***)
C. Pi i Ralló, 19. 17255 Begur.
Tel.: 972 62 30 15.
E-mail: info@hotel-rosa.com

Hotel Sa Punta (****)
Urb. Sa Punta. Platja de Pals. 17255 Begur.
Tel.: 972 63 64 10
E-mail: sapunta@grn.es

Parador de Aiguablava (****)
Platja d’Aiguablava. 17255 Begur.
Tel.: 972 62 21 62.
E-mail: aiguablava@parador.es.

RESTAURANTES
Fonda Caner
C. Pi i Ralló, 10. 17255
Begur
Tel.: 972 62 23 91.
Rostei
Carreterad’Esclanyà a Begur,
s/n. Tel.: 972 62 37 38.
Primo Piatto.
Sant Josep, 3. 17255

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