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Amarres: Port Ginesta, una gran ampliación
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ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos M. Mallafre
Situado a las puertas de Barcelona, Port Ginesta siempre ha sido uno de los puertos deportivos más importantes del Mediterráneo. Ahora, con una ampliación que ha aumentado más de un 40% su número de amarres, ha pasado a ocupar una posición de liderazgo.
El puerto deportivo de Port Ginesta tiene una ubicación privilegiada. Es la primera marina que encuentran los navegantes de Barcelona y su área metropolitana cuando se dirigen al suroeste, en dirección a Tarragona. Quienes conocen la costa catalana suelen decir que Port Ginesta se encuentra al final de la playa de Castelldefels, justo al principio de las costas de Garraf, donde una carretera serpenteante recorre el litoral hasta Sitges. El puerto está enclavado en el término municipal de Sitges, que cuenta con otras dos instalaciones náuticas, Aiguadolç y Garraf, además de un muelle comercial en Vallcarca, exclusivamente utilizado para la carga de cemento. No es frecuente que un municipio de dimensiones relativamente reducidas disponga, nada más y nada menos, que de cuatro puertos. Sin embargo, a pesar que Port Ginesta se encuentra en el término municipal de Sitges, en una pedanía llamada Les Botigues, el correo postal llega desde Castelldefels, por evidentes razones prácticas, y es frecuente, también, que muchas personas consideren a Port Ginesta el puerto de Castelldefels, por la sencilla razón que este último municipio no cuenta con ninguna instalación de este tipo.
La construcción de Port Ginesta en el año 1986, con una concesión otorgada en 1984, resolvió las necesidades náutico recreativas de un gran número de aficionados que, hasta ese momento, tenían el puerto más próximo, precisamente, en Sitges. En aquellos años el puerto de Garraf era minúsculo y las comunicaciones por carretera dejaban mucho que desear, así que la construcción de este nuevo puerto fue saludada con entusiasmo. Además, su ubicación al final de la playa de Castelldefels y principio de los acantilados de Garraf no planteó excesivos problemas desde el punto de vista medioambiental. En su construcción inicial el puerto contaba con 1.038 amarres para yates de hasta 24 metros de eslora, lo que le situaba como el mayor de Cataluña, si bien con el paso de los años fue superado en número de amarres por los puertos de Mataró y El Masnou, que fue ampliado. Ahora, el número total de amarres es de 1.442, lo que le sitúa en cabeza de las instalaciones recreativas de España y de toda la península Ibérica, y hace que el municipio de Sitges, con otros 742 amarres en Port d’Aiguadolç y 618 en el Club Nàutic Garraf, sea uno de los de mayor oferta náutica de todo el Mediterráneo.

El puerto y el municipio de Sitges pertenecen a la comarca de Garraf. El nombre proviene de un macizo montañoso cuyas estribaciones llegan hasta el mismo mar en forma de imponentes acantilados. Su altura no es extraordinaria, unos 130 metros como máximo. Las especiales características geográficas de estos montes propiciaron su conversión en Parque Natural, con una extensión aproximada de 10.000 hectáreas, distribuidas entre las comarcas del Baix Llobregat, el Alt Penedès y una tercera, también denominada El Garraf, cuya capitalidad corresponde a Vilanova i la Geltrú. El parque está diferenciado en dos zonas, una de piedra calcárea blanca, correspondiente al sector costero, y otra de gres rojizo, más al interior, pero ambas con un paisaje árido y rocoso, con vegetación de poca altura, víctima de incendios forestales con demasiada frecuencia.
La composición calcárea del lugar ha dado pie a numerosas simas y cuevas, algunas de las cuales se adentran hasta el mar, resultando una incógnita lo poco frecuentadas que están por parte de los aficionados a las actividades subacuáticas, sobre todo si se tiene en cuenta su proximidad a Barcelona. En su concepción inicial el puerto estaba distribuido en dos dársenas. La de levante contaba con siete pantalanes dispuestos en forma de peine que surgían desde el muelle de ribera; una segunda dársena a poniente tenía otros tres pantalanes dispuestos también en forma de peine, pero surgiendo en este caso desde el contradique. Entre ambas, un gran muelle central albergando los edificios de oficinas y servicios, además del puesto de combustible y recogida de aguas de sentina. Por supuesto, todo el dique de abrigo aprovechado para los yates amarrados directamente por punta. La zona de tierra firme está distribuida en dos filas de edificios. Una alberga 29 locales industriales y otra, la más próxima al mar, cuenta con 63 locales comerciales, este segundo grupo de edificios dispone de calles y plazas intermedias que proporcionan un ambiente muy agradable. Entre ambas líneas de construcciones hay una gran zona de aparcamiento de vehículos en la cual se ha plantado recientemente una fila de árboles. Este conjunto de edificios fue obra del arquitecto Norman Cinnamon. La concesión para la ampliación del puerto fue otorgada en marzo de 2006, y en verano de 2007 se inauguraron nuevos amarres. La ampliación no ha variado la disposición de los primeros amarres ni se ha visto alterada la dinámica del puerto, que se ha ampliado hacia poniente, de modo que la nueva bocana está solo a unos 230 metros más al sursureste. Pegado al contradique original se ha construido un nuevo gran muelle central, paralelo a la costa, del que surgen pantalanes por ambos lados, encontrándose ahora el contradique un poco más a poniente con respecto al inicial. Hay que tener en cuenta que la superficie de partida destinada a amarres era de 33.262 metros cuadrados para 1.038 embarcaciones, mientras que los 24.222 nuevos metros cuadrados de amarres se destinan a 404 yates, de modo que el ratio de superficie por amarre ha aumentado considerablemente en estos más de veinte años. Para salvaguardar las condiciones de Parque Natural del Garraf que tienen las inmediaciones, el nuevo contradique está separado de la costa y no se utiliza como muelle de atraque, sino que ha permitido crear una nueva playa de generación espontánea y un recorrido peatonal junto a los acantilados, obra de la reconocida arquitecta paisajista Bet Figueras. La ampliación se ha visto acompañada con la construcción de 22 nuevos locales comerciales, en dos edificios exentos, obra del estudio de arquitectura Cinnamon-Torrentó-Sala. El resultado de todo ello es un ambiente muy agradable, que con frecuencia ha sido utilizado para la grabación de anuncios publicitarios y la realización de fotografías de moda.
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